¿Es saludable la gratitud?

Puede. Los investigadores que trabajan en la “investigación de la felicidad” han defendido que la gratitud contribuye a la salud y el bienestar. Estos estudios son un desarrollo de la investigación psicológica positiva, que se centra en lo que hace a las personas más felices, más felices y más comprometidas con la vida. La gratitud es un ejemplo de pensamiento positivo que puede reducir el riesgo de depresión.

En términos de beneficios para la salud mensurables, los investigadores dicen que la gratitud aumenta el optimismo, que se ha demostrado que tiene un efecto positivo en el sistema inmunológico. El optimismo y otras emociones positivas también se asocian con una disminución de la producción de la hormona del estrés cortisol y un menor riesgo de enfermedad crónica.

Un estudio publicado en febrero de 2003 en Revista de personalidad y psicología social descubrió que los participantes que tenían revistas semanales de gratitud se ejercitaban con más regularidad, informaban menos síntomas físicos, se sentían mejor acerca de su vida en general y eran más optimistas sobre la próxima semana en comparación con los que registraron angustia o eventos neutrales de la vida. Los mismos investigadores informaron que si bien las personas agradecidas no niegan ni ignoran los aspectos negativos de la vida, tienden a reportar emociones positivas, satisfacción vital y vitalidad, así como un mayor optimismo y niveles más bajos de depresión y ansiedad que los ingratos.

Cultivar el hábito de la gratitud no es una mala idea, especialmente a medida que avanzamos hacia el nuevo año. Una revista de gratitud semanal podría mantenerlo enfocado en los aspectos positivos de la vida en lugar de sus frustraciones. Simplemente hacer una pausa diaria para enumerar algunas cosas por las que estar agradecido puede mejorar su salud y felicidad.

Todos podemos encontrar motivos para estar agradecidos: las personas que nos rodean, la belleza y generosidad de la naturaleza, las mascotas y el compañerismo que ofrecen y, por supuesto, nuestra salud.

Andrew Weil, MD

Leave a Reply